Junto al más conocido Bettelmatt, Val d’Ossola guarda otros quesos de pasto alpino producidos en cantidades mínimas y conocidos sobre todo por quienes frecuentan la zona. Uno de ellos es el Monscera, o Grasso d’Alpe Monscera, que nace en los pastos de la alta Val Bognanco.
Qué es el Monscera
El Monscera es un queso graso de pasta semicocida, elaborado con leche cruda de vaca en el Alpe Monsera, a más de 2000 metros de altitud, durante los meses estivales de julio y agosto. Como sucede con el Bettelmatt, la alimentación de las vacas que pastan hierbas de alta montaña caracteriza su sabor: intenso, sabroso, con notas herbáceas y de establo típicas de los grandes quesos de pasto alpino. También en este caso se trata de una producción muy limitada, de unos pocos cientos de piezas al año.
Cómo maridarlo con vino
Al tratarse de un queso graso y de sabor intenso, el Monscera se presta bien a maridarse con un vino tinto estructurado, capaz de equilibrar su componente graso con tanino y acidez. Es un maridaje que merece la pena probar en una de nuestras catas en bodega, quizá comparándolo precisamente con el Bettelmatt para descubrir las diferencias entre dos quesos de pasto alpino aparentemente similares, pero vinculados a valles distintos de Ossola.
Un producto de nicho por descubrir
Por su rareza, el Monscera se encuentra sobre todo en queserías y tiendas especializadas de la zona, además de en manos de algunos afinadores de quesos. Es un producto que merece la pena buscar para quienes desean conocer de verdad los sabores menos conocidos de Val d’Ossola.
Para puntos de venta y disponibilidad, una referencia útil es la ficha del Grasso d’Alpe Monscera elaborada por un afinador especializado.
Un queso para conocer sin prisas
El Monscera, precisamente por su producción extremadamente limitada, sigue siendo uno de los secretos mejor guardados de la gastronomía de Ossola: conocerlo requiere a menudo preguntar directamente a los queseros o a las tiendas especializadas de la zona, en un recorrido de descubrimiento que forma parte integral del encanto de este queso tan raro como auténtico.
Un vínculo profundo con el territorio
La producción del Monscera, como la del Bettelmatt, demuestra cómo algunos de los productos más preciados de Val d’Ossola nacen precisamente de las condiciones más difíciles: pastos de alta montaña, temporadas de trabajo brevísimas y cantidades limitadas que convierten cada pieza en una pequeña obra maestra artesanal, irrepetible de un año a otro.
Una excelencia que no hay que perderse
Quien visite la zona de Bognanco durante los meses estivales, cuando la producción del Monscera está activa, debería considerar la búsqueda de este queso como una pequeña misión que cumplir: una experiencia que permite descubrir un sabor auténtico e irrepetible, ligado indisolublemente a un momento preciso del año y a un pasto alpino concreto.
Un queso que preservar
La propia supervivencia de producciones como la del Monscera depende de la capacidad de las nuevas generaciones de pastores y queseros para continuar un oficio duro y poco remunerativo en términos de volumen, pero valioso desde el punto de vista cultural: apoyar a estos pequeños productores, aunque sea solo mediante la compra directa, es una forma concreta de contribuir a la supervivencia de un patrimonio gastronómico que, de otro modo, corre el riesgo de desaparecer.
Una última nota: el propio nombre “Monscera” remite al paso alpino homónimo que marca la frontera con Suiza, testimonio de lo estrecho que es el vínculo entre este queso y la geografía particular de su valle de origen.
Un tesoro raro, para degustar sin prisas.
Un pequeño tesoro quesero, por descubrir con paciencia.
Un queso raro, una experiencia que no hay que perderse.
Una última reflexión sobre el Monscera: su rareza no es un defecto, sino una virtud, la señal de un vínculo todavía auténtico y no industrializado con su territorio de origen.
Un queso raro, un valle por descubrir sin prisas.
Fin.
Un plato perfecto también para quienes organizan un fin de semana enogastronómico en Ossola: el Monscera se presta a degustarse en una cata guiada junto con los vinos del territorio, en un recorrido que une pasto alpino y viñedo en una única experiencia de sabor.